El tango argentino: su origen e historia

Bailar en una academia, oír el son del bandoneón, sumergirse en la cultura de la ciudad, animarse a una milonga, seguir el compás de la música de la orquesta, atarse a la pareja bajo el ritmo más popular de los salones del Río de la Plata. Eso es el tango, la pasión porteña por excelencia.

El baile parece producirse al son del bandoneonista. Es un arte que se despliega tanto en hombres como en mujeres. El espectáculo puede incluir orquestas de muchos instrumentos, o el sonido intimista del bandoneón. Cantantes o sólo bailarines. Letra que quien lo baila sabe de memoria aunque no la escuche, partituras que conmueven con un ritmo único. El origen del tango no pudo haber sido otro que la confluencia de Uruguay y Argentina en una simbiosis propia de la zona, donde las fronteras se diluyen en la historia y se viven acuerdos culturales comunes. Los tangueros han surgido de esa melange de criollos argentinos y uruguayos, con el aporte de inmigrantes europeos y la fuerte impronta de estilo que el candombe de los negros africanos supieron aportar.

Esa característica híbrida dio vida a un “pensamiento triste que se baila” según palabras del mágico letrista Enrique Santos Discépolo. Las primeras letras y melodías aparecieron de la mano de los espacios marginales de las ciudades. Allí donde el encuentro social era la calle o el patio de la vivienda compartida, en los conventillos. Las historia del tango se teje en un encuentro sensual con fuerte involucramiento del cuerpo y los sentimientos. Todo muy entreverado entre cortadas, firuletes, sentadillas, miradas y cruces… coreografías que las escuelas y academias de tango argentino tanto se esmeran en ribetear hasta hoy.

Letras de canciones

En términos musicales, el bandoneón es el instrumento por excelencia, con ciertos antecedentes imaginables en objetos europeos similares. Con el fuerte espíritu musical aportado por las corrientes migratorias, la intencionalidad musical permitió el ingreso de muchos instrumentos y hoy las orquestas pueden contar con variopintas formaciones, aunque el clásico esquema de sexteto de dos bandoneones, dos violines, piano y contrabajo se convirtió en un clásico.

Las letras se basan en un hablar propio de la región denominado lunfardo que resume una mezcla cultural propia de la confluencia inmigratoria. Tiene una riqueza poética, reflexiva y estilística muy elaborada. Repleta de metáforas, figuras psicológico/filosóficas sin perder la impronta popular. Con el advenimiento de las orquestas típicas que emergieron de los espacios marginales a los circuitos populares, aparecieron los letristas, compositores, cantantes y directores de orquesta que lograron dejar su pluma singular desde el tipo de piezas interpretadas, hasta el modo particular de realizarlas. Es tal vez “La Cumparsita” el tango más veces grabado, reproducido y reinventado en el mundo. Esa pieza que, desde que se escuchan los primeros acordes, se sabe de qué se trata. Es una obra del compositor uruguayo Matos Rodriguez. El arreglo original de Juan D’Arienzo, cuya primera grabación data de 1928 en la voz de Carlos Dante, es sin dudas la más emblemática.

El gusto por la letra, dicen los expertos, se acrecienta con la edad. La experiencia de vida empatiza con las historias que cuentan. Obras como “Naranjo en flor“, “Por una cabeza“, “Mi Buenos Aires querido“, “El día que me quieras” o “Volver“, inmortalizados en la gola de Carlos Gardel son de las piezas más recordadas y que casi todo argentino o uruguayo conoce, al menos, en parte.

Algunos de los nombres más célebres que firman las letras más cantadas del tango rioplatense son:

  • Alfredo Le Pera
  • Homero Manzi
  • Carlos Gardel
  • Enrique Cadícamo
  • Cátulo Castillo
  • Pascual Contursi
  • Homero Expósito

 

Cantantes tangueros famosos

El decir del tango tiene un aporte propio de la mano del cantante. Es él quien, con estilo personal, termina el poema. Los hubo y hay de muchos estilos: con grandes voces potentes, con melodioso acompañamiento al bandoneón o al piano, con el tono hablado o con la gravedad profunda de caverna. Una misma pieza adquiere matices impensados en las cuerdas vocales de cada intérprete. Así es como, hay tangos que de la melodía de una voz se hicieron dueños… quién puede escuchar, acaso, “Cambalache” si no es en la propuesta del mítico Julio Sosa? El uruguayo apodado el “varón del Tango” puso tanta personalidad a su decir como Roberto “el Polaco” Goyeneche, en su forma de frasear “Malena” o la entonación única del “cantor de los cien barrios porteños”, Alberto Castillo al interpretar “Siga el baile”.

Tangos para bailar con la cadencia que impusieron las grandes orquestas como las de Francisco Canaro,  Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Alfredo De Angelis y Francini-Pontier. Aunque tres nombres dejaron marcas que permanecen hasta hoy con una identidad, creación y fulgor inusitado. Troilo, Mores y Piazzolla.

Aníbal Troilo

Apodado “Pichuco”, se destacó como bandoneonista, compositor, director de orquesta y atravesó diferentes formaciones siempre como cabeza de compañía. Su cadencia al tocar el bandoneón es fácilmente reconocible y es, sin dudas, uno de los más destacados especialistas de la historia. De hecho, la fecha de su nacimiento, 11 de julio, ha sido declarada el Día Nacional del Bandoneón en Argentina.

Mariano Mores

Es uno de los compositores más prolíficos de la historia del tango, con temas tan célebres como “Uno”, “Cafetín de Buenos Aires”, “Adiós Pampa Mía”, “Cuartito Azul”, “Taquito militar” o “El firulete”. A la par de su prestigio en este sentido, fue un pianista excepcional, capaz de improvisar en cualquier situación.

Astor Piazzolla

Quien comenzara su carrera bajo la tutela de Troilo y conociera en persona a Carlos Gardel, revolucionó la concepción del tango al comenzar a producir sus propias piezas y armar su orquesta, con la que recorrió el mundo. Fue rechazado por los tangueros históricos, pero logró imponer su personal estilo con piezas inolvidables como “La yumba”, “Adios Nonino” o “Balada para un loco”.

Las mujeres han sido figuras clave en el desarrollo de la tradición tanguera, tanto como protagonistas de las historias cantadas en sus letras, como voces influyentes como Libertad Lamarque, Tita Merello, Mercedes Simone, Ada Falcón, Nelly Omar, Virginia Luque, Azucena Maizani, Susy Leiva, Susana Rinaldi… y también en el arte coreográfico de bailar el tango de la mano de María Nieves (junto a su mítica pareja Juan Carlos Copes) o la más moderna Mora Godoy.

 

Tango en La Recoleta

Por empezar, una opción muy bonita y entretenida es poder visitar algún domingo el Palais de Glace (ver aquí), y disfrutar de una tarde de tango. Si bien los conciertos se realizan todos los domingos, no todos los meses se realizan espectáculos, sino que se intercalan con otros estilos. Aún así, puede que estés de suerte y puedas disfrutar una tarde tanguera en el Palais de Glace.

Asimismo, para aquellos que quieran ir a aprender a bailar el tango, puedes visitar algunas de las milongas que se organizan en el barrio de Recoleta. Antes de las milongas se suelen ofrecer clases de tango para todos los niveles, a cargo de profesionales en la materia, y más tarde podrá quedarse practicando y disfrutando del tango y su bella danza. Encontrarás varios estudios donde podrás aprender a bailar, como ser en Tango Arenales, o en Mora Godoy Tango Estudio. Además, aquellos que quieren disfrutar de la música del tango, sin la necesidad de bailarlo, pueden asistir a “Mayoral y Elsa María” en donde suelen tocar los mejores interpretes.

El mundial de tango

El festival y mundial de tango tiene lugar cada agosto en Buenos Aires. Allí se puede disfrutar de tangos argentinos, cantantes, asistir a clases y seminarios para aprender sobre qué es el tango, escuchar a los cantantes y tomar clases. Es un evento que tiene lugar desde el año 2009 y cuenta con más de cincuenta puestas especiales de música y danza, que buscan fundar nuevos repertorios y recuperar el patrimonio histórico, concurrencia de bailarines, músicos y cantantes de todo el mundo, compañías que presentan sus orquestas y cuerpos de baile, eventos dedicados al tango para chicos, fileteado porteño y decenas de visitas guiadas para recorrer espacios de la ciudad donde este baile ha tenido sus raíces y que ha merecido ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Una expresión cultural tan arrasadora que no pudo dejar afuera ni al ex presidente Barak Obama en su visita a Buenos Aires.

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